sábado, 14 de marzo de 2015

Adaptación de un Cuento. “El hombre de la piel de oso”

Adaptación de un cuento

Esta adaptación que voy a realizar está basada en el cuento de los hermanos Grimm, “El hombre de la piel de oso”. Es un cuento dirigido a niños de 5-6 años ya que es algo largo de contar pero a la vez bastante fácil de entender en cuanto al lenguaje (oraciones y vocabulario) y a la historia.

Voy a recurrir al cambio de los parentescos familiares y los vínculos con personas que el protagonista va conociendo a lo largo de la historia por nombres propios (no actuales para mantener la magia) y así, facilitarles el entendimiento a la hora de identificar a estos de una manera más simple.

Cambiaré algunos hechos de la versión narrada en clase no relevantes como puede ser, encontrarse con tantos personajes que no llegan a ningún fin concreto, tanto con el protagonista como con la historia en sí, para reducir el contenido y que les sea más ameno y entretenido a los niños, dejando eso sí, la estructura tal cual, los roles y los motivos.

-          La imagen del protagonista llamado William que voy a presentar, es un chico apuesto, joven, alto, con ganas de salir adelante y fuerte.

-          El diablo como el “personaje malo” de la historia, al tener unas características que a los niños les causa o puede causar miedo, voy a transformarlo en un mago hechicero llamado Crispín “el hechicero”, vestido con una gran túnica llena de estrellas y un gran sombrero a juego.

-          El hombre al que ayuda nuestro protagonista le voy a llamar Claudio.

-          El nombre de la hija mayor de Claudio, será Lilia.

-          El nombre de la hija pequeña de Claudio, será Dana.

Por otro lado el nudo del cuento, como he citado anteriormente, al eliminar ciertos personajes originales de la historia narrada en clase, se hará más corto, pero conservará la estructura fundamental donde conoce al hombre al que ayuda y que posteriormente éste le devuelve el favor ofreciéndole la posibilidad de casarse con una de sus hijas.


Se mantendrá la estructura también del desenlace (la hija mayor desaparecerá) aunque cambiará la manera en la que desaparezca y llegará el momento del final feliz que todos desean.

Una vez explicada mi adaptación, comenzaré la narración.


Erase que se era un joven muy apuesto, alto y fuerte llamado William, que vivía en una lejana ciudad con su familia. Un día, William tuvo que irse a conseguir dinero para ayudar a su familia, cogió una gran mochila con algo de ropa y comida y salió de su casa. Empezó a andar en busca de un nuevo camino.

Sin darse cuenta, después de haber andado un buen rato, apareció en un parque y, cansado de caminar y caminar, encontró una sombra donde se sentó a descansar. De repente, a lo lejos, observó una figura de un desconocido, y a medida que se iba acercando pudo ver que se trataba de un mago, con su gran túnica llena de estrellas y un sombrero a juego.

William, sorprendido al ver allí a aquel hombre se quedó callado, a lo que este le dijo:

-      Me presentaré, me llamo Crispín “el hechicero” y sé que eres un buen hombre, fuerte, con ganas de salir adelante y ayudar a tu familia. Te ayudaré con un trato a cambio de que seas capaz de mostrar tu fortaleza. Mira detrás de ti, he preparado una prueba, consistirá en levantar esa gran roca y sin soltarla, coger la piel de oso que más adelante te explicaré para qué servirá. Si la superas en menos de 30 segundos te diré las condiciones.

William se quedó extrañado al ver que ese hombre desconocido supiera por lo que estaba pasando, y aceptó el reto puesto que no tenía nada que perder, a lo que le contestó:

-          Está bien, lo haré.

William comenzó la prueba que el hechicero le había preparado y lo consiguió. ¡La superó en menos de 30 segundos! Crispín “el hechicero”, al ver lo bien que había superado la prueba, le explicó las condiciones del trato que tenía para él.

-       Durante siete años no puedes lavarte ni peinarte, ni cortarte las uñas. Tendrás que llevar siempre esta piel de oso que has conseguido en la prueba, a cambio, te daré este anillo como obsequio, pero te convertiré en enano y te pondré estas manos enormes, feas y peludas. Y por último y no menos importante, mientras lleves puesto esta túnica, siempre que metas la mano en el bolsillo sacarás un puñado de oro, pudiendo ahorrar todo lo que quieras en este tiempo. Si no consigues superar el trato, perderás tu fortaleza y tu belleza, quedándote para siempre con un aspecto apestoso y horrible, pero si vives, serás libre y rico para el resto de tu vida.

William pensó que siete años no sería tanto tiempo y que después de aquello no tendría que volver a irse de su casa dejando a su familia, asique aceptó.

“El hechicero” Crispín contento con el trato que acababa de hacer, realizó su hechizo mágico y desapareció enseguida.

Lo primero que hizo William nada más irse el hechicero, fue meter la mano en el bolsillo de la túnica que le había dejado para ver que no le había engañado con el trato, y efectivamente, sacó un puñado de monedas de oro. Lo segundo que hizo fue comprar una casa grande para que su familia pudiera vivir cómodamente y sin preocuparse por nada. Y lo tercero que hizo, fue ahorrar todo el dinero que pudo durante un año.

Al segundo año del trato, la imagen que tenía el pobre William era espantosa, las manos que Crispín "el hechicero" le había puesto se habían convertido en unas manos mucho más peludas y con unas uñas muy largas y sucias, su cara estaba llena de una barba muy larga y su pelo sucio y muy largo. Empezaba a asustar a la gente del pueblo por lo que decidió irse a los demás pueblos de alrededor porque nadie lo conocería.

William, como era muy bueno, iba ayudando a gente que lo necesitaba sacando monedas de oro y dándoselas, lo que le facilitaba tener compañía con la que distraerse ya que su imagen no acompañaba mucho.

Mientras iban pasando los años se iba sintiendo más y más solo. Una noche en la que hacía mucho mucho frío, entró en un granero a descansar y a resguardarse de aquel temporal. De repente, escucho a un hombre llorar, pero antes de acercarse a él, le dijo que no se asustara y no se dejase llevar por el aspecto, que era un hombre bueno y quería ayudarle, asique Claudio, que así se llamaba aquel hombre le contó que tenía problemas con el dinero, que tenía dos hijas y caballos a los que no podía mantener. William tenía la solución, ¡la túnica!, y le dijo:

-          No se preocupe señor, yo le ayudaré.

Sacó varios puñados de monedas y Claudio vio que sus problemas, gracias a William, estaban solucionados y quiso compensárselo, asique le invitó a cenar a la noche siguiente en su casa para presentarle a sus dos hijas, Lilia y Dana para casarse con una de ellas.

A la noche siguiente, William entró en la casa de Claudio y le presentó a Lilia y a Dana. Lilia era la mayor de las dos y, al ver a aquel espantoso y horrible hombre sucio, con mal olor y aquellas manos enormes y peludas, salió corriendo hacia su habitación llorando y asustada. Sin embargo, la menor, Dana, dijo:

-         Si es verdad que has ayudado a mi padre, debes ser un buen hombre asique honraré a mi padre y me casaré contigo.

William estaba feliz, estuvo en casa de Claudio una semana para conocer mejor a Dana y tanto William como ella se empezaron a enamorar. El último día antes de irse, William cogió el anillo que Crispín "el hechicero" le había dado y lo partió por la mitad. Le entregó una mitad a Dana y la otra mitad se la guardó él. William le dijo:

-      Solo necesito que me esperes 3 años, si en ese tiempo sigues estando tan enamorada de mí como yo de ti, nos casaremos.

El tiempo iba pasando y Dana cada año estaba más y más triste.

Pasados esos tres largos años, el último día en el que el trato se había cumplido, William volvió a aquel parque donde se encontró por primera vez con Crispín “el hechicero”, y de repente, de una nube de humo blanco, ¡zas! apareció Crispín. Estaba de muy mal humor porque sabía que había perdido el trato y de muy malas maneras le dijo a William:

-       ¡Devuélveme todo lo que te presté, la túnica y la piel de oso! – y así lo hizo William – ¡y ahora me voy! – dijo Crispín - .

-       Espera espera – dijo William – necesito que me devuelvas mi aspecto del primer día.

Y así lo hizo, “¡abracadabra pata de cabra el aspecto de nuevo yo te devuelvo!”, e inmediatamente después, desapareció.

William corriendo, fue a la casa que había comprado, sacó un poco de dinero de todo lo que había ahorrado y se compró un traje elegante, un carro y un caballo y se fue, sin perder tiempo, a buscar a su futura esposa.

Cuando llegó a la casa, la hermana mayor, Lilia, le recibió con una gran sonrisa al ver que era un chico, guapo, alto, muy elegante con ese traje que se había comprado y le invitó a pasar y a quedarse a cenar, William aceptó encantando.

Mientras Lilia se fue a su habitación a ponerse guapa para ver si podía casarse con aquel chico tan atractivo, William se quedó a solas con Dana, la hermana pequeña. Se quedaron mirándose y William le enseñó sin decir ni una palabra, la mitad del anillo que él se había quedado y le dijo:

-          Este es mi verdadero aspecto, ¿sigues queriendo casarte conmigo?

Dana sorprendida, lo abrazó y le contestó que sí, que seguía estando enamorada de él y le había echado mucho de menos. William y Dana abrazados, se dieron un beso de enamorados y en ese momento apareció Lilia, se quedó sorprendida y muy enfadada con lo que estaba viendo en ese momento, por lo que decidió irse de su casa y nunca más volver.

Y al fin, William y Dana vivieron juntos y felices por mucho mucho tiempo.


Y colorín colorete, por la ventana sale… ¡un cohete!



Referencia bibliográfica

- Apuntes de literatura infantil.